Soy del sur de Madrid, aunque cuando hablo de mi pueblo te estoy hablando de una pedanía de la sierra de Cuenca. Además, llevo ya una década siendo ciudadana malagueña, porque siempre he sido y me he sentido muy andaluza.

Llevo, literalmente, toda la vida estudiando: diplomada en Trabajo Social, especialista en mediación, intérprete de lengua de signos española, profesora de Kundalini Yoga, terapeuta en relación de ayuda y comunicación…

La muerte y el duelo han estado muy presentes en mi vida desde que tengo uso de razón. De ser el gran tema tabú cuando era niña hasta el acompañamiento a pie de cama, mi relación con la muerte ha ido evolucionando y creciendo conmigo. 

Estar presente en situaciones de pérdida y duelo, tanto profesional como personalmente, es una constante en mi vida y algo casi innato en mí. Ahora mismo, trabajo con personas solicitantes de protección internacional.

Así que siento que formar parte de esta aventura que es Dando Vida A la Muerte es de lo más coherente y maravilloso que puedo hacer.