Para terminar esta III Edición del Festival, durante el día 2 de noviembre la ceremonia con la que cada día comenzaremos estará dedicada a la resiliencia.

Podemos decir que esta capacidad nos permite transformar el dolor que podemos vivir y seguir nuestra vida integrando en nosotros todos los aprendizajes que cada experiencia nos ofrece.

Es humano y natural que en el proceso de morir de quienes amamos y tras su despedida vivamos dolor.

Se nos pueden despertar un gran abanico de sentimientos o emociones: tristeza, incomprensión, miedo, injusticia, culpa, rabia…

 ¿Alguno más que hayas vivido?

El proceso de duelo es como podemos llamar a ese camino que nos da la oportunidad de transformar todo eso que es dolor en un momento para nosotros en Amor y Paz. Y en su transición van mostrándose un sin fin de grandezas internas. Algunas de ellas pueden ser aceptación, respeto, perdón hacia nosotros mismos y los demás, gratitud, valentía, paciencia y fuerza.

¡Y entonces nos damos cuenta de que ese proceso de duelo nos ofrece o nos ha ofrecido el regalo de vivir nuestra vida con más fuerza y confianza, gracias a los tesoros internos que a través de él han aflorado de forma más clara, valiosa y potente!

¿Tienes experiencia de haber vivido algo así a través del proceso de morir de alguien cercano o lo estás viviendo en tu propio proceso de final de vida?

¿Qué tesoros has descubierto en ti?

Gracias por formar parte de nuestro Festival, por contribuir con tu Presencia a romper el tabú de la muerte cada día un poco más.

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