Llevar la conversación sobre la muerte a nuestras comunidades, durante todo el año.
Cuando puse en marcha Dando Vida a la Muerte en 2020, el mundo estaba inmerso en una pandemia. La muerte estaba más presente que nunca, pero hablar de ella seguía resultando incómodo para muchas personas.
Por aquel entonces, yo llevaba ya cinco años organizando Death Cafes. Cuando la pandemia nos obligó a trasladarlos al mundo virtual, empecé a conectar con otras personas que también sentían la necesidad de abrir espacios para hablar de la muerte, el morir y el duelo. De esos encuentros y conversaciones fue surgiendo una idea: ¿y si, en lugar de trabajar cada cual por su cuenta, uniéramos nuestras energías en un festival?
Así nació Dando Vida a la Muerte, en Mallorca.
Un festival con muchos escenarios
La idea nunca fue simplemente organizar un programa de actividades en un único lugar. Imaginaba un festival con un escenario principal, desde el que organizar encuentros y retransmitirlos en directo, pero también con muchos otros escenarios creados por personas y colectivos en sus propias comunidades, en distintos lugares de España y más allá.
Esos escenarios podían adoptar muchas formas: Death Cafes, muros Before I Die, talleres, charlas, propuestas musicales, ceremonias de recuerdo y todo tipo de encuentros que ofrecieran oportunidades para conversar.
El objetivo era sencillo: animar a las personas a hablar de la muerte.
No solo a los profesionales entre sí, sino también a vecinos, familias, amistades y personas que quizá nunca habían tenido la oportunidad de conversar sobre el final de la vida, el duelo o aquello que realmente importa.
No necesitábamos estar de acuerdo en todo. Tampoco tener todas las respuestas. Solo necesitábamos espacios en los que empezar a hablar.
La conversación ha ido creciendo
Desde aquellos primeros años, el mundo de la muerte, el morir y el duelo ha seguido creciendo y transformándose. Cada vez hay más personas interesadas en desarrollar una mayor conciencia y comprensión de la muerte, más acompañantes al final de la vida y doulas de la muerte, y más iniciativas que crean espacios para abordar cuestiones que durante mucho tiempo han permanecido en los márgenes.
Hay personas que acompañan a quienes están muriendo y a sus familias, otras que sostienen a quienes atraviesan un duelo, otras que replantean las despedidas y los rituales funerarios, y otras que nos ayudan a reflexionar sobre cómo queremos vivir hasta el final.
Es alentador ver cómo estas conversaciones van encontrando su lugar. Todavía queda mucho por hacer, pero cada vez se habla de la muerte en más espacios y de más maneras.
Y quizá por eso sea importante recordar que no necesitamos esperar a que llegue un festival para hablar de la muerte.
Dando Vida a la Muerte 2026: un año diferente
Este año, el festival tiene un formato diferente. He decidido tomarme una pausa en la organización del programa principal, por lo que no habrá una programación central amplia como en ediciones anteriores.
Sin embargo, algunas de las personas que nos han acompañado desde los primeros años siguen creando oportunidades para encontrarnos y conversar.
En Donostia / San Sebastián, Bidegin organiza varias actividades: Death Cafes en castellano y euskera, un muro Before I Die, una ceremonia musical de recuerdo en el cementerio y talleres sobre el Documento de Voluntades Anticipadas.
Por mi parte, organizaré una ceremonia interreligiosa que reunirá distintas creencias y perspectivas sobre la vida y la muerte.
Agradezco profundamente a quienes siguen haciendo posibles estos encuentros. Su compromiso nos recuerda algo esencial: el festival siempre ha querido que las personas recojan una idea, la hagan suya y la lleven a sus propias comunidades.
No hace falta esperar hasta el año que viene
A lo largo del calendario encontramos días, semanas y meses que reúnen a las personas en torno a experiencias compartidas. Octubre, por ejemplo, incluye la Semana de Concienciación sobre la Pérdida Gestacional y Neonatal, mientras que otras iniciativas ponen el foco en los cuidados paliativos, el duelo y el final de la vida.
Estos momentos son importantes. Ayudan a visibilizar realidades, a generar conciencia y a recordar a quienes las viven que no están solos.
Pero ¿y si lleváramos ese mismo espíritu al resto del año?
¿Y si organizáramos un Death Cafe en la biblioteca del barrio, propusiéramos una conversación en un centro comunitario, invitáramos a alguien a compartir su experiencia, creáramos un pequeño encuentro para recordar a quienes ya no están o, sencillamente, nos atreviéramos a plantear a nuestras amistades una pregunta que normalmente evitamos?
¿Y si buscáramos a otras personas que ya están haciendo este trabajo en nuestros pueblos y ciudades?
No hace falta organizar un festival. No necesitamos un gran presupuesto, una organización detrás ni un plan perfecto. Basta con un poco de curiosidad, ganas de crear un espacio para otras personas y quizá unas cuantas personas que compartan esa inquietud.
Y si ya estás trabajando en este ámbito, tal vez sea una buena oportunidad para conectar con otras iniciativas, intercambiar ideas y unir esfuerzos de vez en cuando.
Ese era el corazón de Dando Vida a la Muerte desde el principio: no apropiarnos de la conversación, sino contribuir a que se extendiera.
¿Y qué pasa con Glynis?
Algunas personas quizá hayáis notado que últimamente he estado más callada. Pero estar más callada no significa haber desaparecido.
A veces necesitamos dar un paso atrás, tomar perspectiva y permitirnos descubrir qué viene después. Eso es precisamente lo que estoy haciendo: explorando nuevas posibilidades y pensando cómo seguir contribuyendo, en el futuro, a las conversaciones sobre la muerte, el morir y el duelo.
Mientras tanto, me alegra ver que otras personas siguen manteniendo viva la conversación.
Porque Dando Vida a la Muerte nunca pretendió pertenecer a una sola persona, a una única organización ni a un acontecimiento anual. Fue, desde el principio, una invitación abierta a todas las personas.
Así que no esperes al festival del año que viene. Abre una conversación. Crea un espacio. Reúne a las personas.
Y si lo haces, me encantará saberlo.
Porque cada vez que conseguimos que resulte un poco más fácil hablar de la muerte, también abrimos un poco más de espacio para la vida.
Glynis
Fundadora de Dando Vida a la Muerte












