Nuestra compañera y colaboradora, Sara Castro, acudió a su primer death café en 2020 en el Festival Dando Vida a la Muerte y esa experiencia le llevó a asociarse y colaborar con el festival. En 2021 comenzó a facilitar sus propios death cafes. A día de hoy ha celebrado más de 50 death cafes en centros sociales, asociaciones como DMD Madrid, en escuelas de yoga.

Varias personas que acudieron habitualmente a sus death cafes han abierto sus propios espacios porque ella siembra en un lugar para luego invitar a otra persona a que lo continúe.

Actualmente preside la asociación Las Luziernagas, cuyo objetivo es la prevención del duelo complicado y es autora del libro titulado «Cuando las luZiérnagas brillan».

Desde su asociación se promueven las comunidades compasivas, especialmente en la sierra noroeste de Madrid. Los death cafes son para ella la puerta principal de acceso a esas comunidades, la herramienta de apertura de los corazones a la realidad de la enfermedad incurable y sus cuidados, la muerte, el duelo y los ritos de despedida. Espacios imprescindibles para generar comunidad.

Su asociación organiza eventos colectivos como la noche de difuntos, la silla vacía, la Navidad en comunidad o el MUMU, Encuentro anual de Mujeres y Muerte.

Las Luziernagas pertenece a la Federación de Comunidades en Transición, vinculando los cuidados a movimientos ecofeministas y de la vanguardia artística como forma de expresión para transitar el dolor desde el arte y los espacios en los que habitar el cuerpo.

Enlace artículo: Hablar de la muerte con una taza de café y un bizcocho: el fenómeno de los ‘Death Café’, cada vez más extendido en España

Libro: Cuando las luZiérnagas brillan