Una nueva edición del Festival Dando Vida a la Muerte ha llegado a su fin. Este año ha sido más reducido, sí, pero incluso de esta forma, lo hemos llenado entre todos de significado y conexión. Esta edición nos ha ofrecido un espacio más tranquilo para ir hacia dentro, reflexionar y reconsiderar lo que el futuro puede deparar a este movimiento. Todavía no tenemos una idea clara, ¡y quizá eso sea parte del viaje!
Como fundadora, me siento enormemente agradecida de haber podido colaborar a la hora de organizar algunas reuniones locales:
☕ Se celebró un nuevo Death Cafe en el Tanatorio II de la Empresa Municipal Funeraria de Palma, Bon Sosec, y otro en la pequeña localidad de Sencelles, donde once personas se reunieron para compartir, escuchar y explorar el misterio más profundo de la vida.
Pudimos disfrutar de una tercera Jornada de Puertas Abiertas en el Tanatorio de SFM, y continuar de esta forma con la tradición de abrirnos a estos espacios con amabilidad y curiosidad.
️ Nuestra ceremonia multiconfesional en el Día de los Difuntos, la tercera que celebramos, fue un hermoso momento de unidad y recuerdo. Se grabó e interpretó en lengua de signos, y se puede ver en nuestro canal de YouTube.
Mientras tanto, por toda España se extendió el espíritu del Festival:
En Madrid, un evento llamado Noche de los Difuntos, organizado por Las Luziérnagas, honró y recordó a los seres queridos.
En San Sebastián, la música llenó el cementerio el Día de Todos los Santos, organizado por Bidegin, así como un muro «Antes de morir» que instalaron en el Túnel de Antiguo, MiramArt. Ambos eventos invitaron a la reflexión a los cientos de personas que pasaron por ambos lugares durante el fin de semana. Y además alargan el espíritu del Festival con un par de Death Cafe en los siguientes días incluso uno en Algorta, Bizkaia organizado por la Fundación Doble Sonrisa.
En Catalunya, tuvieron lugar varios Death Cafe; y la Asociación Enterramiento Natural facilitó uno en el marco del Festival, para ampliar los días de Festival con el objetivo de seguir conversando sobre la vida y la muerte.
En Málaga, se aprovechó la presentación del libro D.E.P. Camino para morir con todo en orden, de nuestra compañera, Noelia Correa Landaluce, para invitar a los asistentes a encender un incienso y una vela, en memoria de nuestros seres queridos fallecidos. Apoyó un Muro Antes de Morir y un Jardín de los Recuerdos en el Colegio CEIP El Gracia. Y, para terminar y continuar con el espíritu, facilitó un Death Cafe en el marco del Festival. Desde Granada, la Asociación Estelas Moradas ofreció también un Death Cafe.
En Tenerife hubo otro muro «Antes de Morir» gracias a la organización No Somos de Segunda.
La hermosa lectura del libro «La Pérdida de Roble» de Elena Andrés, disponible en nuestro canal de YouTube, también ha contribuido a mantener vivo el mensaje del Festival.
Este año, incluso sin una organización formal, el Festival ha estado presente y vivo en los corazones, las conversaciones y los espacios compartidos de todo el país.
¿Quién sabe lo que nos deparará el año que viene? Por ahora, simplemente miro a mi alrededor y agradezco. Me siento orgullosa e infinitamente agradecida de que este movimiento siga llegando a la gente, ayudándonos a todos a sentirnos un poco más cómodos con el tema de la muerte y el morir.
Porque este Festival no es solo un evento, es un recordatorio…
- Que la muerte es parte de la vida.
- Que no debemos apartar la mirada de ella.
- Y que podemos empezar a hablar de dónde y cómo queremos morir, quién queremos que esté a nuestro lado y cómo deseamos ser recordados, creando al mismo tiempo espacios para el duelo, el amor y el consuelo.
Que el Festival Dando Vida a la Muerte siga creciendo, arraigándose profundamente y recordándonos a todos la belleza que proviene de abrazar cada parte de la vida, incluido su final.






















